Muchas gracias por tu solicitud.
La arquitectura contemporánea exige una versatilidad que combina exigencia y oportunidad. A la creatividad se suma la capacidad de coordinar equipos, gestionar presupuestos y atender plazos cada vez más ajustados. El resultado es un ejercicio continuo de equilibrio entre la pasión por el oficio y la responsabilidad profesional. Esa dedicación intensa refleja también la implicación personal que caracteriza a los arquitectos autónomos, para quienes el estudio no es solo un lugar de trabajo, sino una extensión natural de su proyecto vital.
Esa autonomía, que da sentido y libertad al ejercicio profesional, plantea también retos constantes. Los arquitectos se mueven en un entorno competitivo y cambiante, donde la flexibilidad y la capacidad de adaptación son tan esenciales como el talento creativo. Cada proyecto, cada cliente y cada encargo representan una oportunidad para crecer, reinventarse y consolidar su trayectoria. Por eso, más que el temor a detenerse, en el colectivo predomina una actitud de resiliencia y determinación frente a la incertidumbre.
En este contexto, la salud se percibe menos como un bienestar personal que como una herramienta de productividad. Muchos profesionales solo se permiten preocuparse por ella cuando compromete su capacidad para seguir trabajando. En el estudio llevado a cabo por Previsión Mallorquina este 2025, la mayoría de los arquitectos reconocen haber trabajado enfermos o lesionados, reorganizando entregas o asumiendo penalizaciones con tal de no interrumpir su actividad.
La baja laboral, más que un derecho, se proyecta como una amenaza. Ponerse enfermo significa poner en riesgo la continuidad del estudio, perder clientes o licitaciones y ver comprometida la reputación construida durante años. Esto explica que más del 55% de los profesionales autónomos en España no haya tenido nunca días de baja, no porque no los necesiten, sino porque no se lo pueden permitir.
La consecuencia de esta cultura del aguante es un deterioro silencioso, especialmente en el plano mental. El estrés, la sobrecarga y la autoexigencia forman parte de la rutina cotidiana, pero pocas veces se abordan desde una mirada estructural. La salud mental, aunque cada vez más visible, sigue siendo un terreno poco protegido dentro del ejercicio libre de la arquitectura.

En este escenario, cobra importancia una nueva manera de entender la previsión y la protección. Para un arquitecto autónomo, asegurarse no es solo una cuestión económica, sino una estrategia para garantizar la continuidad de su proyecto vital. No se trata de dejar de trabajar, sino de poder continuar sin miedo a que un imprevisto lo detenga todo.
Desde hace más de medio siglo, Previsión Mallorquina acompaña a los profesionales que trabajan por cuenta propia, con un conocimiento profundo de sus necesidades y una especialización única en el ámbito de la incapacidad temporal de los autónomos.
Su Seguro de Baja Laboral ofrece una cobertura integral ante enfermedades o accidentes que impidan temporalmente ejercer la profesión, con prestaciones diarias desde el primer día y la posibilidad de adaptar las franquicias según las necesidades de cada persona.
Además de cubrir patologías habitualmente excluidas, como, problemas musculares, visuales, auditivos o dentales, incorpora protección frente a trastornos mentales con hospitalización, cobertura mundial y ventajas fiscales para quienes tributan por estimación directa. Todo ello sin necesidad de reconocimiento médico previo y con una gestión ágil, pensada para quienes no pueden permitirse detenerse.
En un sector que se define por la resiliencia y el compromiso, contar con este tipo de respaldo permite mirar el futuro con mayor libertad y confianza.