
«Donde pudiera imperar la fantasía creando muebles y decorados de la tendencia más moderna». Con esa admiración describió José Yarnoz, en su visita a la Exposición de Artes Decorativas de 1925, los pabellones art déco que estaban causando sensación, y con ese mismo espíritu el arquitecto navarro proyectaría tres años después una de las obras más ambiciosas del nuevo estilo en nuestro país: la ampliación de la sede central del Banco de España. Coincidiendo con el centenario de la muestra parisina, la institución monetaria pone en valor el equilibrio entre funcionalidad y carácter representativo que procuró plasmar cada detalle de aquel proyecto, de la imponente vidriera Maumejean del patio de operaciones a la célebre Cámara del Oro.