Retablo de la basílica de La Milagrosa en Madrid
Alberto Campo Baeza 

Retablo de la basílica de La Milagrosa en Madrid

Alberto Campo Baeza 


El encargo consistía en crear un retablo para la Basílica madrileña, recientemente restaurada. Se decidió que el centro sería el Sagrario, con la presencia de Jesús Sacramentado, y que debía estar suspendido en el centro de una nube de luz, como expresión del concepto Lumen de lumine, luz de luz —la expresión del Credo para referirse a Dios—.

Para ello se abre un hueco cuadrado en el muro de ladrillo del ábside, a fin de conseguir la mayor cantidad de luz, y se construye un cubo de vidrio blanco traslúcido de 1,20x1,20x1,20 metros, gran parte del cual queda expuesto al exterior recibiendo la luz natural. La nivelación se hace con rayos láser, y la unión de los vidrios traslúcidos con rayos ultravioletas. En el centro de esta estructura luminosa, suspendido en el aire, se sitúa el Sagrario: una innovación formal en el ámbito litúrgico.