Ferrocarril de Cuernavaca 780 en Ciudad de México
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Ferrocarril de Cuernavaca 780 en Ciudad de México

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Encajado entre una angosta calle y las antiguas vías del Ferrocarril de Cuernavaca, este edificio de oficinas se alza como una respuesta arquitectónica precisa a las limitaciones de un terreno triangular en Ciudad de México. Con una superficie de más de 9.000 m², la torre de trece niveles aprovecha al máximo el espacio disponible mediante una configuración volumétrica que retoma la lógica clásica de basamento, fuste y capitel, aportando claridad y jerarquía a su composición formal.

Su fachada estructural, pensada para liberar las plantas de elementos obstructivos, permite una flexibilidad espacial que se traduce en eficiencia y adaptabilidad para el uso interior. Este sistema modular organiza de manera ordenada sus elevaciones vidriadas, con el objetivo de maximizar la entrada de luz natural y fomentar una relación visual constante con el entorno urbano. El muro cortina, con más de 6.600 m² de superficie, transforma al edificio en una caja de vidrio, atravesada por la luz natural.

A nivel de calle, la planta baja ofrece dos accesos simétricos en sus fachadas norte y sur, facilitando la circulación. La estructura de acero expuesta, además de evocar el pasado industrial de esta zona —antaño periférica y hoy convertida en un dinámico distrito cultural y económico—, responde a los requerimientos sísmicos de la Ciudad de México.

El nombre del edificio, Ferrocarril de Cuernavaca 780, y su cercanía con las vías del antiguo tren —hoy transformadas en un parque lineal— refuerzan su vínculo con la historia del lugar. Así, la torre no solo se presenta como un edificio funcional, sino como un gesto urbano que rinde homenaje a su contexto, integrando racionalidad, memoria y diseño contemporáneo.