
Con una extensa y surtida obra plástica, conceptual y performática a sus espaldas, Esther Ferrer no se arredró cuando en 2024 recibió el singular encargo de diseñar un medallón como honor asociado al Premio Tomás Francisco Prieto que concede la Real Casa de la Moneda para celebrar una trayectoria artística. Esta anécdota numismática ha servido además para presentar ‘Pliegue y proceso’, un recorrido por el universo creativo de la donostiarra que ha sido perfilado por la comisaria Beatriz Martínez Hijazo y se puede visitar en la sede de la institución hasta el 12 de abril. En él se han reunido sus maquetas espaciales, las vibrantes series matemáticas, sus autorretratos temporales o un registro completo de todas sus acciones: retazos todos de una práctica continua en la que el proceso es igual de importante que el resultado, y que le permite a sus ochenta y ocho años mantenerse curiosa, reflexiva, provocativa.