Cubiertas de teja cerámica de baja pendiente: la gran apuesta de la arquitectura contemporánea

Hispalyt 

Solicitar más información

Muchas gracias por tu solicitud.

El formulario ya fue enviado. Gracias
El formulario ya fue enviado. Gracias

Rellena este campo

Rellena este campo

Rellena este campo

Introduce un email válido

Introduce un número de teléfono válido

Revisa los errores del formulario


Desde tiempos inmemoriales -sobre el 640 a.C-, la teja cerámica se ha considerado el material más utilizado para las cubiertas, un valor que ha llegado hasta nuestros días, sabiéndose adaptar a las nuevas técnicas constructivas, a las circunstancias climáticas y a las exigencias de las normativas actuales del sector, y todo ello sin perder su esencia. En el ámbito del diseño de los proyectos arquitectónicos más contemporáneos, la cubierta de baja pendiente se presenta como otra propuesta de diseño, con las mismas ventajas que la cubierta inclinada tradicional, pero con otras particularidades.

En un contexto en el que más del 80% de las viviendas en España se sitúan en las categorías energéticas más bajas (E, F, G) y en el que la Directiva Europea de Eficiencia Energética exige reducir el consumo energético un 16% hasta 2030 y un 20% hasta 2035, es de obligado estudio el planteamiento de rehabilitar y/o priorizar en la obra nueva la envolvente del edificio, sabiendo que es la responsable del 25% al 35% de la pérdida total de la energía.

Todas estas cifras nos sitúan en una realidad del sector de la construcción que, desde Hispalyt, queremos focalizar en la importancia de las cubiertas de teja cerámica y su aportación de valor a los edificios, no solo pensando en su estructura y ventajas energéticas, sino también en su vertiente más estética y de diseño, con una visión a futuro para la que también se suman las prestaciones técnicas, la durabilidad y el fácil mantenimiento.

Las cubiertas microventiladas de teja cerámica responden a un sistema constructivo integral que ofrece un amplio abanico de posibilidades a los estudios de arquitectura de hoy en día, tanto para las obras de rehabilitación como las de nueva construcción. Porque la teja cerámica es un material capaz de combinar tradición e innovación para responder a los retos actuales del sector, remitiendo a la cultura local y a nuestras raíces, y evolucionando hacia una imagen más contemporánea. Y todo ello con la ventaja añadida de ser un material natural, duradero y sostenible, como reflejan las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) de Hispalyt.

En el plano estético, los arquitectos pueden aprovechar la extensa gama de formas, colores, texturas y tamaños de las tejas cerámicas brindando libertad creativa para diseñar cubiertas únicas, impermeables y de alto valor arquitectónico. Las tejas actuales -curvas, mixtas y planas- permiten realizar cubiertas con mayor o menor pendiente, inclinadas, abovedadas e incluso integradas con fachadas verticales. Las más habituales son las cubiertas inclinadas, cuyas posibilidades volumétricas permiten innumerables soluciones, tanto en el exterior como en el interior, aprovechando ese marcado grado de inclinación (de al menos el 30%).

Junto a las cubiertas planas, que pueden ser o no transitables, se presentan las cubiertas de teja cerámica de baja pendiente, con una inclinación de entre el 10% y el 30%, dependiendo del tipo de teja, del sistema de instalación y de la normativa aplicable. Para garantizar su estanqueidad frente al agua en esos rangos de inclinación, bajo la cobertura de tejas, se pueden incorporar placas bajo-teja de fibrocemento o asfálticas, así como otras soluciones técnicas de impermeabilización. Los fabricantes de tejas disponen de este tipo de soluciones que garantizan la estanqueidad de este tipo de cubiertas. De esta forma, se obtiene una cubierta que, además de proteger eficazmente frente al agua, permite diseños más planos y modernos, con estética más horizontal, manteniendo la imagen de la teja cerámica (que algunas normativas patrimoniales exigen) y generando con ello una atractiva combinación entre tradición y contemporaneidad, una propuesta sobre la que cada vez más estudios de arquitectura apuestan. Además, en entornos urbanos, la cubierta de baja pendiente también facilita poder conservar el aspecto de teja en cubiertas no tan inclinadas o en aquellos edificios donde no se puede aumentar la altura, integrando el inmueble en el entorno sin grandes volúmenes sobresalientes.

Otra de las ventajas de las cubiertas de baja pendiente es que, al tener una inclinación menor, son más seguras para las tareas de inspección, limpieza y reparación, sin olvidar una posible reducción de costes en materiales.

En definitiva, la verdadera revolución de las cubiertas de teja cerámica de baja pendiente reside en su capacidad, junto a los sistemas de protección e impermeabilización actuales, para garantizar la estanqueidad, incluso en rangos de inclinación muy reducidos: llegando al 10% e incluso al 5%, en determinados casos. Esta posibilidad abre infinidad de opciones de diseño para la arquitectura contemporánea, permitiendo adoptar geometrías más planas y horizontales sin renunciar a la estética, durabilidad y autenticidad de la teja cerámica. Así, la innovación técnica se convierte en una aliada esencial para seguir impulsando un material tradicional hacia propuestas actuales, eficientes y plenamente integradas en las necesidades funcionales y estructurales de los edificios del siglo XXI.

Mas información: www.tejadodetejas.es