Opinión 

Más madera, que (no) es la guerra

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Más madera, que (no) es la guerra

Javier Garuz   /  Fuente:  Heraldo
13/11/2025


En el actual contexto marcado por la exigencia de respuestas rápidas, la urgencia climática, la crisis de recursos y un descrédito creciente de las clases políticas, la transformación del sector de la construcción hacia modelos más sostenibles se ha tornado una prioridad. Hablar ya de nuestra profesión sin responsabilidad medioambiental no tiene cabida. A diferencia del pasado, hoy día es posible construir sin hacer tanto uso de la razón y ello nos lleva a insistir en la urgencia que tiene el buscar alternativas. Tal vez Rafael Moneo se refiriese a esto cuando hace no mucho exponía que “la ‘construibilidad’ de hoy hace superfluo e innecesario que asociemos lo construido con lo razonable”. La madera, material añejo atemporal, está siendo reinventada a través de sus virtudes ecológicas y físico-mecánicas, la creciente normalización de los sistemas industrializados y la gestión responsable de cultivos forestales, llegándose a consolidar como una alternativa —bastante razonable— para el presente y el futuro.

En España, la madera para uso estructural en la edificación ha sido tradicionalmente muy utilizada. Sin embargo, el rápido desarrollo de la industria del acero y del hormigón armado junto con el éxodo rural fueron algunas de las razones que provocaron que cayera paulatinamente en desuso. Las cifras del Mapa Forestal de España y del Inventario Forestal Nacional sitúan a nuestro país como el segundo de la Unión Europea en superficie forestal (tras Suecia) y el tercero en superficie arbolada (después de Suecia y Finlandia). Si bien es poco común encontrar estructuras completamente realizadas en madera, en los últimos años el número de fabricantes de elementos de madera estructural ha crecido sustancialmente, concentrándose en la mitad norte del país. Y si a la cada vez más difícil contratación de mano de obra para otros sistemas se le añade la elevadísima actual demanda de vivienda asequible y la necesidad de descarbonizar el parque edificado, la construcción con madera técnica parece presentarse como una rápida, convincente y estratégica alternativa. Gran parte del impulso a este tipo de construcción, refiriéndome al ámbito residencial, proviene de las administraciones públicas y diríase que quizás el mayor desafío para acabar de consolidarlo sea cambiar su percepción cultural, condición sin la cual no dejará de situarse en minoría. Concentrándose en la provincia oscense, Aragón posee una consolidada experiencia en estas construcciones desde principios de siglo. Mientras promotores y técnicos en otras comunidades también ligadas a los bosques pirenaicos como Cataluña, Navarra o País Vasco impulsan un especial y renovado interés por apostar, experimentar y desarrollar este tipo de construcción, aquí en muchos casos parecen todavía no salir los números… Tal vez sea éste buen momento para que Aragón se quede ‘sin carbón’, a gritos pida aprovechar la madera de sus vagones y avive así esta caldera.

Heraldo: Más madera, que (no) es la guerra


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