Arte y cultura  Necrológicas 

La sensibilidad figurativa

Javier Alau (1947-2025)

Arte y cultura  Necrológicas 

La sensibilidad figurativa

Javier Alau (1947-2025)

Luis Fernández-Galiano 
01/09/2025


El arquitecto y profesor Javier Alau Massa murió el 10 de agosto tras una prolongada enfermedad, y deja tras de sí una trayectoria fértil que se enreda con la de esta revista y con la mía propia. Amigos desde los tiempos de la Escuela de Arquitectura de Madrid y los veranos de las Milicias Universitarias en el campamento segoviano de San Ildefonso, al terminar la carrera nos asociamos en 1973 con Joaquín Aramburu, Javier Álvarez y José María Guijarro para formar un estudio con el combativo nombre de Colectivo de Arquitectura. Alojado primero en una sala estrecha y larga sobre una rampa de garaje en la calle de Eugenio Salazar, y después en una azotea onírica con terraza, templete clásico y fuente en Gran Vía 38, donde los cuatro compañeros teníamos nuestras mesas dispuestas en turbina bajo la cúpula que coronaba el conjunto, el estudio no sobrevivió a la crisis de los años ochenta. La azotea se convirtió en vivienda del que cariñosamente llamábamos Javierito, y después de un período de tránsito este se unió con Aramburu y con Luis González Sterling para formar el despacho Árgola Arquitectos, donde ejerció la profesión hasta al final.

Tras una infancia en el seno de una familia acomodada y culta, se educó con los padres agustinos de El Escorial para ingresar después en una escuela de Arquitectura tan estimulante como caótica, donde muchos de nosotros ejercimos el activismo político en partidos clandestinos enfrentados al régimen de Franco. Dotado de una exquisita sensibilidad y una buena formación artística, enseñó a dibujar a muchas generaciones de arquitectos, y cuando fundamos la revista en 1985, su talento visual se expresó primero en el diseño gráfico, para centrarse enseguida en las portadas de AV: unos collages figurativos, sensuales e ingeniosos, que expresaban tanto el talante optimista y alegre de ese fin de siglo como sus referentes plásticos y su devoción por el clasicismo, del que habíamos sido testigos recorriendo juntos las villas palladianas dispersas por el Véneto. Firmó noventa cubiertas a lo largo de más de quince años, creando la imagen de la revista, y es quizá significativo que la portada que incorporaba la referencia fotográfica al 11-S fuera realizada ya por José Yuste, lo que marcó el tránsito hacia un tiempo de confusión y desorden en todo ajeno a su búsqueda de calma, serenidad y belleza, manifiesta tanto en su dedicación testaruda al patrimonio como en su disfrute voluptuoso de la naturaleza.

Entre sus obras patrimoniales, no puede dejar de citarse la laboriosa intervención en la catedral de Cuenca, el plan de protección de La Granja o la restauración del depósito elevado del Canal de Isabel II para su transformación en sala de exposiciones, que realizó con Antonio Lopera y obtuvo el Premio Europa Nostra en 1991, además de su trabajo en la iglesia románica de Prádena; un pueblo de la sierra madrileña con el mismo nombre que la localidad segoviana donde su madre poseía un molino en el que celebramos varios fines de año. Lo mismo en los primeros tiempos que en los últimos, el culto al arte, la historia y el paisaje se acompañó de un compromiso social y político que tuvo como marco el Colegio de Arquitectos, en la etapa presidida por Antonio Vázquez de Castro, o el Club de Debates Urbanos fundado por Ricardo Aroca. Pero el mayor compromiso de Javierito fue siempre con la elegancia vital y la fidelidad de los afectos. Cuando las revistas celebraron su décimo aniversario en 1995, se preparó un índice de todo lo publicado y una relación de las cuarenta y tres personas que habían figurado en la mancheta durante ese tiempo: pues bien, solo tres de ellas —Javier Alau, Justo Isasi y yo— se habían mantenido durante todo el trayecto. El de Javier en AV/Arquitectura Viva se interrumpiría en 2001, pero su espíritu refinado y juguetón ha seguido alimentando la historia de esta revista hasta esta triste ceremonia de los adioses, y sin duda seguirá haciéndolo en el futuro. 

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