
Frank Lloyd Wright, March Balloons, 1955. Basado en un diseño de portada para la revista Liberty, c.1926
La arquitectura es un arte coral, pero se trenza en torno a trayectorias individuales. El siglo XX vio surgir la arquitectura moderna como producto de los cambios técnicos, las transformaciones sociales y las mutaciones estéticas: el acero y el vidrio, el ascensor o el aire acondicionado modificaron la manera de construir lo mismo que el automóvil revolucionó el urbanismo; el protagonismo de lo colectivo en el mundo laboral y en la vida cotidiana hizo surgir nuevos tipos de edificios, y alteró la organización de usos y funciones en la casa; por último, las vanguardias artísticas hicieron girar sobre sus goznes la forma de concebir el espacio interior y el aspecto exterior de las obras arquitectónicas. Sin embargo, estas poderosas fuerzas materiales y culturales actuaron a través del talento creativo de arquitectos singulares, y en su día elegimos a cuatro de ellos —Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, Le Corbusier y Alvar Aalto— para las conferencias impartidas en la Fundación Juan March entre el 9 y el 18 de marzo de 2010.
Había sido becario de la Fundación entre 1966 y 1968, y más tarde en 1976-1977, pero esa fue la primera ocasión en que intervine en el salón de actos de la calle de Castelló. Seguirían muchas otras conferencias, en ciclos como ‘Cuatro ciudades’, que se recogió en AV 259, pero aquellas tuvieron un significado especial, porque fueron las primeras grabadas en vídeo por la institución. Preparadas a instancias de Javier Gomá y Lucía Franco, tuvieron una generosa acogida, tanto en vivo como en su difusión posterior, donde alguna ha llegado a alcanzar las 700.000 reproducciones, y esta popularidad nos ha animado a ensayar su traslación al papel. Al no haber sido escritas, su transcripción mantiene un tono coloquial que aleja los textos de la convención académica, pero quizá conserva algo de la vivacidad propia de la oralidad espontánea, y ojalá los lectores puedan disculpar el carácter impresionista de una prosa que solamente pretende acompañar el discurso visual de las imágenes, que son aquí la mayor parte de las proyectadas.
Nacidos en el último tercio del siglo XIX, los protagonistas de esta monografía desaparecieron entre 1959 y 1976, y con su muerte se cerró la aventura de la arquitectura moderna para dar lugar a las revisiones posmodernas o deconstructivas, pero en sus cuatro itinerarios vitales y artísticos se enredan las hebras con las que está tejido el tapiz intelectual y formal del siglo xx, al que denominamos ‘el siglo pasado’, pero de cuyo fragor experimental —entreverado con la persistencia de un tenaz tradicionalismo— aún podemos nutrirnos en este tiempo nuestro de incertidumbre, y cuyos atroces extravíos pueden también servirnos de advertencia cautelar. Estos arquitectos modernos, convertidos ya en clásicos, forman parte inseparable de nuestra historia y de nuestras vidas. El mundo en que vivimos fue pensado o soñado por ellos; y en ellos hay que buscar también el origen de algunas pesadillas. Fértiles y poliédricos, acudir a su encuentro equivale a buscar las fuentes de nuestro presente, de su promesa y de su riesgo.

Alvar Aalto, Boceto preliminar del jarrón Savoy, 1936