
La inteligencia artificial puede ayudarnos a recuperar el espacio público bajo la óptica del bien común.
Algo fundamental se está desvaneciendo, casi imperceptiblemente, en el espacio público. Las aceras siguen llenas de gente, los parques también, pero si observamos, o mejor dicho, si medimos más de cerca, la trama sutil de las interacciones sociales parece haber cambiado. Se ha vuelto más escasa...
El País: El ágora que desaparece